Por qué un CV estructurado gana a la plantilla de Word
Buena parte de los CVs que circulan en LATAM nacen de una plantilla de Word descargada hace años: columnas que se rompen al exportar, íconos que el software de reclutamiento no interpreta y texto atrapado en cuadros invisibles. El documento se ve bien en tu pantalla y llega confuso al otro lado.
Un CV estructurado funciona distinto. Cada dato vive en un campo definido —puesto, empresa, fechas, logros— y el resultado es un documento limpio que tanto un reclutador humano como los filtros automáticos (ATS) pueden leer sin tropezar. Es la diferencia entre decorar un archivo y construir un documento que el sistema entiende.
La estructura además te devuelve el control: cambiar el orden de las secciones, actualizar un logro o reorientar el perfil hacia otro rol es editar un campo, no duplicar el archivo y rezar para que el formato sobreviva.