Por qué los reclutadores descartan las cartas genéricas
Un reclutador que revisa decenas de postulaciones por día reconoce una carta copiada y pegada en la primera línea. "Me dirijo a ustedes para expresar mi interés en la vacante" no dice nada sobre ti ni sobre el puesto, y transmite exactamente lo contrario de lo que buscas: que enviaste lo mismo a veinte empresas sin leer ninguna oferta.
El problema no es escribir mal; es escribir en abstracto. Una carta que no menciona el rol, la empresa ni un solo dato verificable de tu experiencia compite en desventaja contra cualquier candidato que sí hizo esa conexión, aunque tenga menos años de trayectoria.
Personalizar a mano cada carta funciona, pero cuesta caro en tiempo: si postulas a varias ofertas por semana, redactar cada una desde cero es justo el tipo de trabajo repetitivo donde la mayoría termina rindiéndose y volviendo a la plantilla. Ahí es donde entra el generador.